EXPERT'S CORNER

CÓMO TRABAJAR CON UN CORRECTOR

Sabemos que el corrector puede hacer verdadera magia con manchas, ojeras y rojeces. Pero ¿cuál es la mejor forma de atacar estos molestos problemas? ¡Sigue leyendo y te revelamos los secretos!

1. Empieza con la cara recién lavada e hidrátala entera. Haz que el imprimador sea tu nuevo mejor amigo, especialmente si tienes la piel seca y escamosa. Un imprimador no solo actúa como capa protectora entre la piel y el maquillaje, sino que también ofrece una superficie tersa para tu base favorita, sea una base de maquillaje, una crema BB o CC, o un hidratante tintado, y por si fuera poco hace que dure más. Así que adelante, aplícate ahora el imprimador y la base. 

2. Si tienes una IMPERFECCIÓN o pequeñas zonas de DECOLORACIÓN... Aplícate una pequeña cantidad de corrector en cada mancha/zona con una brocha suave de sombra de ojos (las brochas de corrector suelen ser muy duras e irritan la piel o grano). Aplica el corrector con suavidad y difumínalo para que no haya bordes visibles. Aplícate otra fina capa de corrector, en caso necesario. Si todavía piensas que se distingue una imperfección, usa una brocha pequeña y fina y literalmente pon un punto de corrector sobre el sitio. Para pieles grasas, fija las manchas/zonas tapadas con corrector con un polvo transparente usando una esponjita o almohadilla cosmética y date golpecitos suaves. 

Nota acerca de qué tipo de corrector usar: intenta usar los que vienen en forma de paleta. Estos tipos son más secos –lo cual significa que es menos probable que tu laborioso trabajo se salga de sitio– pero siguen siendo cremosos y se dejan difuminar.

3. Si tienes OJERAS... Este truco lo cambia todo. Traza una forma triangular con el corrector bajo el ojo, apuntando hacia abajo y hacia la nariz.
 Esta zona amplia permite difuminar sin bordes con el resto de tu cara, pero lo más importante es que también "alza" e ilumina la zona bajo los ojos. Aplícate tiras finas y rápidas de corrector, no puntos, porque las líneas se mezclan de manera más uniforme. Mézclalo con el dedo anular, dando suaves golpecitos. El calor del dedo ayuda a que el corrector se funda en la piel. Ante todo, ¡evita arrastrar el producto por la piel! 

Nota acerca de qué tipo de corrector usar: aquí funcionan mejor las fórmulas más líquidas, especialmente las que vienen en un tubo con aplicador o brocha-lápiz. 

4. Si tienes ROJECES... Si tienes tendencia a rojeces extremas, plantéate usar un corrector de tono verdoso para contrarrestar la rubicundez y aplícatelo antes de la base de maquillaje, crema BB o CC o hidratante tintado. Si no, opta por un corrector de tono amarillento y aplícatelo después de la base. Usando el anular, aplica una fina capa de corrector dando golpecitos sobre las zonas rojizas, literalmente haciendo que se "funda" en la piel. Un consejo: la piel roja suele ser muy sensible, así que asegúrate de lavar tus pinceles a diario y evita usar esponjas: ¡no vaya a ser que se junten bacterias y te inflamen la piel! Y por supuesto, asegúrate de aplicarte el maquillaje con las manos limpias.

Nota acerca de qué tipo de corrector usar: busca algo de alta cobertura y apto para tu tipo de piel. 

5. ¡Wow! El corrector es verdaderamente algo mágico. Las imperfecciones de tu piel se han volatilizado y ahora tienes el punto de partida perfecto para cualquier look de maquillaje que te apetezca, ¿o tal vez simplemente quieras alardear con tu cara impecable? 

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