Shiza Shahid of the Malala Fund, Getty Images.

Shiza Shahid of the Malala Fund, Getty Images.

Una joven brillante: SHIZA SHAHID

La primera vez que se conocieron, Shiza Shahid conectó instantáneamente con Malala Yousafzai, una adolescente que luchaba por el derecho de las mujeres a la educación. Hoy en día, el Malala Fund está creciendo en fuerza, incluyendo un Premio Nobel de la Paz para Malala.

Shiza Shahid and Malala Yousafzai, TT.

Cuando la estudiante de la Universidad de Stanford y activista Shiza Shahid conoció a la defensora de la educación de la mujer Malala Yousafzai en 2009, se produjo una conexión instantánea. Ambas jóvenes compartían el objetivo de liberar a las niñas alrededor del mundo del ciclo de la pobreza ocasionado por las restricciones en educación y formación académica. En 2012, unos talibanes dispararon a Malala cuando iba a la escuela en el noroeste de Pakistán. Inmediatamente, Shiza saltó a la acción y se dedicó por entero a establecer el  Malala Fund para la educación de las niñas. Sin pararse a mirar atrás, Shiza y Malala estánlidiando con este inmenso problema global de forma admirable, con los corazones fijados en darle a cada una de las mujeres jóvenes una oportunidad para alcanzar su pleno potencial. Sus esfuerzos no han pasado desapercibidos: a Malala le concedieron el Premio Nobel de la Paz este año.

CUÉNTANOS POR QUÉ MALALA YOUSAFZAI Y TÚ CONSIDERÁIS QUE EL DERECHO DE LAS MUJERES A LA EDUCACIÓN ES ALGO TAN EXTREMADAMENTE IMPORTANTE PARA EL PROGRESO DE TODAS LAS SOCIEDADES Y, EN DEFINITIVA, DEL MUNDO ENTERO.
Como sociedad, hemos hecho buenos progresos en mejorar la asistencia a estudios primarios. Es en la secundaria cuando se producen las ausencias, porque es cuando la niña se vuelve "una mujer que se puede casar y tener hijos". Luego queda atascada en el mismo círculo de pobreza que su madre. Si eres capaz de mantener a una niña en la escuela durante ese período, retrasas el momento en que se casa, reduces el riesgo de que muera al dar a luz, de que sus hijos mueran durante el parto, y de que sus hijos tengan mala salud. Mejoras la oportunidad de que ella llegue a poder tener ingresos. Estadísticamente, el 90 por ciento de cada dólar que gana una mujer se vuelve a invertir en la comunidad, a diferencia del 30 por ciento en el caso de los hombres. De modo que el impacto de mantener a una niña en la escuela, y todo lo que ello conlleva, es verdaderamente una "solución milagrosa" para sacar a la sociedad de la pobreza.

HACE YA CASI UN AÑO QUE AYUDASTE A PONER EN MARCHA EL MALALA FUND. CUÉNTANOS ACERCA DEL CAMBIO QUE HAS PRESENCIADO.
Han pasado casi dos años desde que dispararon a Malala y yo me uní a ella para formar un movimiento, pero solo hace unos diez meses que tenemos el Malala Fund establecido y en funcionamiento a tiempo completo. Así que verdaderamente recién estamos empezando. Estamos trabajando en un libro y una película que saldrán el año que viene; hemos empezado a pensar en estrategias y ejecución; y estamos pasando muchísimo tiempo con gente verdaderamente estupenda, intentando comprender cómo podemos causar un verdadero impacto.

Sentimos que el mundo está escuchando, así que estamos intentando usar eso de la forma más eficaz que sea posible, para lograr cambios a nivel político. Porque sabemos que si queremos mover billones de dólares, tendremos que hacerlo consiguiendo que los gobiernos hagan lo correcto y cumplan las promesas. De modo que nos hemos estado centrando mucho en nuestro trabajo de defensa formal, pero también apoyando a emprendedores locales que son líderes en la educación en sus propias comunidades.

HÁBLANOS ACERCA DE UN MOMENTO DE GENEROSIDAD O BONDAD QUE VERDADERAMENTE TE HAYA INSPIRADO A LO LARGO DE ESTE CAMINO.
Fue cuando tenía 16 años de edad y me escapé para unirme a una protesta. En esa época, mi padre estaba en la Marina y legalmente no teníamos permiso para asistir a protestas, como condición de trabajar para el gobierno. Al día siguiente estaba en la portada del periódico y me sentí aterrorizada. Intenté esconder el periódico en casa, pero vi a mis padres sonriendo y me di cuenta de que aunque no tenía permiso, en cierto modo sí que lo tenía. A lo largo de mi vida ellos se han mostrado muy benévolos en dejarme salir a hacer cosas [que son importantes para mí]. Sin su amor incondicional, yo no habría tenido el coraje para hacer lo que hago, y para correr riesgos de esta forma.

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