Katy Perry and Jeremy Scott at the Metropolitan Museum of Art’s Costume Institute Benefit in Jeremy Scott ́s graffiti print, Getty Images

Katy Perry and Jeremy Scott at the Metropolitan Museum of Art’s Costume Institute Benefit in Jeremy Scott ́s graffiti print, Getty Images

Regreso al FUTURO

El estilo optimista, vibrante, de cortar y pegar de la década de 1980 en la discoteca inunda las calles, las pasarelas y en nuestros feeds de Instagram. Así que adelante, exprésate –¡igual que lo hicieron ellos en aquellos días!

El look: cazadora personalizada, pantalones de chándal flojos, corte de pelo andrógino, mochila con estampado de graffiti.

¿Pero qué año es, 1985 o 2015? Podría ser cualquiera de los dos.

Para muchos fashionistas de la década de 1980, la discoteca era una pasarela, un lugar para vestirse elegante y soltarse, llevando ropa en la que te pudieras mover con libertad, que fuera expresiva pero no demasiado valiosa. Ahora mismo, la moda mira atrás hacia el hedonismo de aquellos años, a medida que nuestras calles, pasarelas y feeds de Instagram se llenan de tomas nostálgicas de la ropa de discoteca de los Ochenta.

Tal vez es el ciclo natural del interés: después de todo, estamos acostumbrados a que las subculturas juveniles vuelvan a resultar apreciadas cada par de décadas. Pero también hay un ambiente nostálgico en el aire –podríamos arguir que como resultado de la sensación hipermoderna de nuestra época– demostrada por el torrente de imágenes de archivo que inundan los feeds de las redes sociales e influyen en el uniforme de la juventud de discoteca de hoy en día.

En las pasarelas de O/I 2015, la nostalgia expresiva trajo referencias de la antigua ropa de calle a un nuevo público, a medida que los diseñadores de pasarela asaltaban sus archivos personales en busca de recuerdos idílicos de su juventud discotequera. “Raf Simons en Dior, Alexander Wang en Balenciaga, Kim Jones en Louis Vuitton: todos ellos, como diseñadores y consumidores culturales, están interesados en la ropa de la calle”, observa Marcus Agerman Ross, editor en jefe de la revista de estilo Jocks & Nerds. “Se sabe que Raf Simons contempla la angustia adolescente, Kim Jones a menudo hace referencias a la subcultura británica, y lo que Alexander Wang está haciendo en Balenciaga se trata en gran medida de apropiarse de las siluetas de la moda deportiva".

Rita Ora and Miley Cyrus at Met Gala After Party hosted by Alexander Wang and Lady Gaga, Getty Images.

Esta temporada, Kim Jones en Louis Vuitton rindió homenaje al artista-diseñador de la década de 1980 Christopher Nemeth, usando extensamente su estampado de cuerda dibujado a mano. La extraordinaira estilista Judy Blame adornó la cazadora MA-1 de Vuitton con broches personalizados de bricolaje. La sentida colección de Matthew Miller incluyó telas parcheadas y en collage, y Christopher Shannon y Marc by Marc Jacobs usaron eslogans gráficos como comentario cultural, un regreso a 1985 y a las camisetas con eslogans políticos de Katharine Hamnett. En Moschino, el público sintió las vibraciones de Nueva York gracias a la joyería hip-hop y los animados estampados de graffiti. El volumen era alto, vibrante y notable. Y para aquellos que habían estado ahí la primera vez, resultaba un déjà-vu.

Una ecléctica escena de bricolaje 
"El comienzo de los Ochenta fue enormemente emocionante. Estos looks de ropa de calle andrógina no habían sido vistos nunca antes", afirma Fiona Cartledge, cuyas legendarias noches de dicoteca y boutique, ambos denominados Sign of the Times ('una señal de los tiempos') son el asunto de un libro reciente (Wild Life Press). “Mezclar la sastrería con ropa deportiva era algo nuevo, defendido por Ray Petri, un importante estilista de la época. Sus tomas 'Buffalo' en la revista The Face fueron una inspiración para Jean Paul Gaultier, un gran fan de la moda callejera londinense".

La crisis económica del Reino Unido y una fuerte cultura de arte escolar, que animaban a un espíritu de "probar a ver cómo sale", permitieron surgir un nuevo espíritu de bricolaje, o "hazlo por ti mismo" en el mundo del diseño. Los estudiantes de moda, con limitaciones de dinero, aplicaban su arte a todo, desde la ropa que llevaban a los muebles sobre los que se sentaban. A los diseñadores más influyentes, incluyendo a Katharine Hamnett, BodyMap, Vivienne Westwood y Christopher Nemeth, se les daba muy bien convertir lo utilitario en deseable, mientras que Ray Petri era famoso por recortar palabras de los periódicos y pegárselas a sus modelos.
 

De eslogans punk a graffitis de estilo hip-hop, nos ha encantado pintar palabras en la ropa, un look del que se han apropiado los jóvenes diseñadores de hoy en día.


IAIN R WEBB, CATEDRÁTICO DE MODA EN EL ROYAL COLLEGE OF ART Y CENTRAL SAINT MARTINS.


“La personalización era clave: la idea de que pudieras personalizar e individualizar tu look”, explica Iain R Webb, catedrático de moda en el Royal College of Art y en Central Saint Martins, y el antiguo editor de moda de Blitz, la biblia del estilo de los ochenta. “De eslogans punk a graffitis de estilo hip-hop, nos ha encantado pintar palabras en la ropa, un look del que se han apropiado los jóvenes diseñadores de hoy en día. Todo era cuestión de hacer una declaración de estilo, difundir tu mensaje, escrito en eslogans grandes, atrevidos, para que todos lo supieran".

La auto-expresión de este período en particular tiene una fuerte resonancia con la juventud de la moda de hoy en día. "La naturaleza ecléctica y la actitud de estar en contra de lo establecido que tenía la moda de la década de 1980 tiene un obvio atractivo hoy. Mezclaba lo rudo y lo terriblemente romántico, arreglado y con estilo conviviendo con deshilachado y desabrochado”, explica Iain, cuyo libro As Seen In Blitz (ACC Editions, no traducido al español) documenta la época. "Pienso que ahora hay un anhelo por una contracultura que no solo se preocupe por encajar. Tiene que haber algo más".

Ideas optimistas
En la competitiva industria de la moda de hoy en día, la idea de establecer una marca con solamente unas pocas chaquetas personalizadas y un puñado de optimismo resulta ingenua, aunque indudablemente seductora. "Socialmente, puedes ver paralelo con ese tiempo", afirma Fiona Cartledge. "Estamos saliendo de una larga recesión, y los estudiantes de moda que no logran encontrar trabajo montan sus propias marcas, lo cual es muy emocionante. Lo diferente ahora es que están usando las redes sociales para obtener una presencia y establecer su base de fans e imagen". Cartledge señala a Nasir Mazhar y Gosha Rubchinskiy como ejemplos de diseñadores cuyo enfoque de "simplemente hazlo" les ha ganado auténticos seguidores. También están haciendo crecer sus propios universos multimedia, casando la moda con la música y la cultura discotequera de forma cruda y orgánica.

Keith Haring in his own graffiti print, Getty Images.

Un componente crucial del panorama de la década de 1980 era una mezcla similar de arte, moda y música, en la que el estilo se desplazaba sin esfuerzo del colegio de arte al club nocturno y saliendo a las calles; los artistas que surgían del panorama de graffiti, tales como Keith Haring y Jean-Michel Basquiat, eran aclamados en los grupos de discoteca y moda del centro de Nueva York.

El escritor sobre moda Dal Chodha es el editor de Archivist, una revista que explora los archivos y colecciones personales de los diseñadores. "Ciertas discotecas estaban tan unidas a la moda porque eran lugares donde podías mirar a personas maravillosas y coloridas y percibir la locura, completamente sublime, de todo ello", comenta. "Me encanta el hecho de que existan tan pocas prendas de esa época. ¡Porque se las hizo vivir! Fueron usadas y desgastadas. El archivo de BodyMap no solo son prendas colgadas de perchas: es un monumento al sudor, la música, la vida y el amor".

De modo que, ¿cómo se está canalizando la energía de los ochenta, a través de los diseñadores y fans de la moda de hoy en día? El enfoque de mezclar y fusionar ciertamente sigue vivito y coleando. De una obsesión por personalizarlo todo, a la mezcla entre géneros y "athleisure" (prendas informales de comodidad deportiva): todo da la impresión de una obra de arte personal en proceso. Y los antiguos actos de rebelión, como el cabello color arco iris y los tatuajes, ahora son formas totalmente aceptables de establecer una marca individual.

Para la generación posterior a Internet, no se trata solamente de una expresión física. El enfoque de cortar y pegar abarca tanto los mundos online como offline. "La gente joven siempre se ha vuelto a apropiar de las cosas buenas del pasado. Simplemente es que les resulta tanto más fácil hacerlo ahora, gracias al flujo interminable de Internet”, señala James Anderson, editor que contrubuye a la i-D Magazine, y profesor adjunto en comunicación de la moda en el Central Saint Martins. "Pero en lo que el siglo XXI es más genuinamente expresivo y avanzado es en cómo se comunican y crean mediante el uso de la tecnología, tal vez incluso más que a través de su ropa o aspecto".

Así que sigue paseándote de clic en clic por esas fotos de Tumblr de antiguas sesiones fotográficas, noches de discoteca y desfiles, y sigue compartiéndolas en Instagram con tus emoji preferidos. En realidad no importa cuál sea el medio, porque lo que cuenta es el mensaje. Y el mensaje del momento es claro: encuentra tu inspiración, y luego ¡adelante, exprésate!

Matt Belgrano greets English actress Patsy Kensit at a party to celebrate the 6th anniversary of the opening of Stringfellows nightclub in London, August 1986, Getty Images.
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