80s icon Madonna, Getty Images.

80s icon Madonna, Getty Images.

Iconos de los OCHENTA

Tal vez fueran las dueñas del mundo hace treinta años, pero su estilo es relevante incluso a día de hoy. Aquí están las mujeres que verdaderamente definieron la década de las hombreras.

La pasarela dice que los 80 han vuelto. Jonathan Anderson logró que la gente de la moda se emocionara con colecciones con influencias de los ochenta tanto para su marca como Loewe, reintroduciendo colores chocantes como beige, verde y neón. Hedi Slimane y Olivier Rousteing sacaron vestidos lamé dignos de una fiesta de colegio en Saint Laurent y Balmain respectivamente. ¿Piensas que es una década exagerada y que asusta? Podrás relajarte con estos iconos de la moda y la belleza que representan lo mejor de esa época –sin que haya un solo calientapiernas a la vista.

Lisa Bonet, Getty Images.

Lisa Bonet
¿Había alguien más fresca y desenfadada que Lisa Bonet y su estilo boho con el que destacaba entre los demás? Era una experta en capas vaporosas, aros en la nariz y rastas hace ya 30 años. Su versión de hippie chic estaba mezclada con pautas de la década de 1980 tales como los estampados florales de talla extragrande, pañuelos como cinta de pelo, y vaquero sobre vaquero (lo que se llamaba "el esmoquin canadiense"). El estilo de Lisa reflejaba un espíritu alocado y altamente personal que no prestaba atención a las tendencias. Es algo que muchos fashionistas de la actualidad intentan imitar.

Brooke Shields, Getty Images.

Brooke Shields
Han regresado las cejas grandes y pobladas, y se ha dado abundante crédito a la supermodelo Cara Delevingne por su regreso. Pero fue la guapísima Brooke Shields quien originó lo de las cejas audaces. En 1981, la Time Magazine apodó a la quinceañera Brooke como la representante del "Look de los 80": cejas gruesas, sombra de ojos eléctrica y labios rojos y brillantes. Ese flash regresó a las pasarelas de otoño/invierno 2015, terminando con la tendencia de "sin maquillaje" de las últimas pocas temporadas, y trayendo de vuelta la marca de Brooke de belleza desenfadada y saludable.

Madonna, Getty Images.


Madonna
Nadie definió la década de 1980 de la misma forma que la Reina del Pop. Ella explotó en MTV y entró en nuestra conciencia colectiva con encajes, ropa interior usada exteriormente, camisetas con eslógans, tops cortos y pilas de brazaletes de goma (¿te apuntas a la "arm party"?). Sexy, atlética, subversiva y un poco sacrílega, Madonna lanzó docenas de tendencias con una sorprendente capacidad de resistencia.

 

Michelle Pfeiffer, All Over Press.


Michelle Pfeiffer
Su papel icónico como Elvira Hancock en El precio del poder (Scarface) definió de forma inolvidable la moda tardía de la época de discoteca. Todo siluetas tipo Halston mezcladas con glamour de la década de 1980: Michelle haciendo de Elvira lucía despampanante y de dudosa reputación. Desde el vestido sin espalda con tirantes finos y lentejuelas hasta el conjunto envuelto blanco más chic, su look provocativo y sexy sigue siendo una referencia para las estrellas de hoy en día. Rihanna (de quien se dice que iba a la caza del papel de Elvira en un remake de la película) asistió a los Grammys 2012 con un vestido escotado y sin espalda de Armani que ella había ayudado a diseñar, afirmando que estaba “inspirado en Scarface”.

Grace Jones, Getty Images.

Grace Jones
La reina de la discoteca definitiva, Grace Jones personificó los 80 vanguardistas: duros, andróginos y futuristas. Sus bodys de cuero y lamé, americanas de hombros agudos y corte de pelo plano por arriba casaban perfectamente con su música pop inspirada en el performance art. Grace era moda con adrenalina y, si hemos de agradecerle a alguien por el retorno de la década de 1980 en esta temporada es a ella: ¡alabemos a la diva!

 

 

Molly Ringwald, Getty Images.

Molly Ringwald
Combina chic de abuelita y normcore con los hallazgos de las tiendas de segunda mano y el resultado es Molly Ringwald en su apogeo de películas dirigidas por John Hughes (La chica de rosa, El club de los cinco). Molly resultaba atractiva para todos los inadaptados sociales, secretamente fabulosos, que sabían que una vez que salieran de su pequeña población, el mundo sería suyo. Con sus americanas varoniles tamaño extra grande, bombines, pañuelos florales, perlas falsas y gafas, Molly logró clavar la moda irónica con una ciencia del estilo. Lo extravagante nunca había resultado tan fascinante.

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