THE POWER SUIT

El poder del traje

Vístete como un hombre, declara tu postura, y libérate. Cuando las mujeres empezaron a llevar trajes de hombre, les servía de armadura. Esta es una breve clase de historia sobre la prenda icónica.

SU HISTORIA
A lo largo de la historia, ninguna prenda ha definido tanto el género de las mujeres como el traje. Es un símbolo de masculinidad y una prenda que funciona –y ha funcionado durante siglos– como vestimenta formal, de negocios e informal para los hombres de todo el mundo. Cuando las mujeres empezaron a exigir acceso a los mismos derechos y libertades que las de sus hermanos, la moda fue una de las herramientas para alcanzar sus objetivos. En el siglo XX, los corsés quedaron anticuados y fueron sustituidos por blusas, faldas y con el tiempo incluso pantalones y trajes.

Fue la revolucionaria del diseño Coco Chanel quien liberó a las mujeres de prendas de vestir que las restringían y dominaban, y creó las primeras muestras de lo que evolucionaría hasta convertirse en una armadura para las mujeres que entraban en el mercado laboral. La icono de Hollywood Marlene Dietrich fue uno de los mascarones de proa del nuevo look de Chanel, seguida de Katharine Hepburn –a quien a menudo se le atribuye el ser una de las primeras mujeres en adoptar los pantalones– quien abrió las puertas para más usuarias femeninas del traje, aunque la percepción de mujeres con pantalones todavía seguiría resultando inapropiada durante décadas.

No fue sino hasta 1966, cuando Yves Saint Laurent presentó Le Smoking como conjunto elegante similar al pequeño vestido negro, que se aceptó en general que las mujeres llevaran traje. Le Smoking era elegante y se convirtió instantáneamente en algo imprescindible para mujeres con dinero, estilo y el ansia por declarar su posición. El traje de Saint Laurent resultó popular y controvertido. A una de las más fieles admiradoras de la casa, la socialita neoyorquina Nan Kempner, se le negó la entrada a un club nocturno de la década de 1960 simplemente porque llevaba pantalones. Como hubiera hecho cualquier persona con miedo de quedarse fuera, ella se quitó los pantalones y entró llevando solamente la chaqueta del traje, ahora en forma de minivestido. 

Poco después de Saint Laurent, Nan Kempner y Le Smoking, el traje se convirtió en una parte natural del armario femenino, y en las décadas de 1980 y 1990 –con sus hombreras y cinturas altas– que las mujeres lo llevaran a la oficina era la norma, más que la excepción. En 2016, el concepto de vestirse con poderío –y llevar un traje para demostrar competencia y que uno pertenece al mundo laboral– en cierto grado (y en algunas partes del mundo) ya ha quedado atrás. En lugar de ser un símbolo de igualdad, es una declaración de moda.

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El traje es de la colección H&M Studio A/A 16 y nos lo presenta la belleza danesa Camilla Christensen (Le Management). Peinado de Lok Lau (CLM), y un fantástico maquillaje de Nina Belkhir (Mikas Looks).

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